El Pulque o Neutle se obtiene de la fermentación de la savia azucarada o
aguamiel, antes de que salga el pedúnculo de la inflorescencia (quiote)
del maguey por el proceso conocido como "raspado", que consiste en
quitar el centro de la planta donde crecen las hojas tiernas dejando una
oquedad que se tapa con una penca (u hoja) del maguey. El interior es
entonces raspado con una especie de cuchara, llamada tlachique, lo que
provoca que el maguey suelte un jugo el cual se concentra en el hueco.
Este es, luego, a intervalos de uno o dos días absorbido hacia un cuenco
hueco (llamado "acocote", fruto de una cucurbitácea) y depositado en un
recipiente llamado "odre".
Este proceso lo lleva a cabo el Tlachiquero o "raspador", y el aguamiel
se recolecta diariamente durante dos meses como maximo.[1][2][3]
Después es depositado en barriles de pino o, modernamente, en cubas de
acero inoxidable, donde se fermenta con la bacteria Zymomonas mobilis
durante uno o dos días obteniéndose un líquido blanco de aspecto lechoso
con un 5% de alcohol, el cual en el caso de los expendios
tradicionales, se debe beber inmediatamente ya que al seguirse
fermentando adquiere un gusto muy fuerte; cultivo ideal para otras
bacterias.
En el caso de bebidas embotelladas, se usa para el proceso de fermentación por pasteurización.
El pulque se ha representado en relieves tallados en piedra por los
nativos de México desde el año 200 DC. El origen del pulque es
desconocido, pero debido que tiene una función primordial en la religión
prehispánica, muchas leyendas explican sus orígenes. De acuerdo las
historias indígenas toltecas, durante el reinado de Tecpancaltzin, un
noble llamado Papantzin descubrió cómo extraer el aguamiel de la planta
de maguey; y a las personas que fabricaron el pulque se les denominó
como “tlachiquero” (del náhuatl "rasguño") ya que tallaban las pencas de
maguey para extraer su fino líquido. En los tiempos prehispánicos, los
aztecas consumían el pulque en las ceremonias religiosas. Se le
recomendaba también a mujeres cercanas al parto y lactantes.
Durante la época prehispánica, el pulque era usado en ceremonias
principalmente por los sacerdotes, para poder tener una mejor concepción
de los mensajes que enviaban los dioses, usado principalmente en la
región del altiplano mexicano. En tiempos de los mexicas el pulque se
llamaba iztac octli ("el licor blanco").
El nombre actual parece ser una mala interpretación española de octli
poliuhqui ("licor descompuesto"), el término náhuatl para un pulque
demasiado fermentado, causante de embriagez. El abuso del octli o pulque
era severamente reprobado en el México prehispánico. La embriaguez era
considerada "causa de toda discordia y disensión, como una tempestad
infernal, que traía consigo todos los males": sólo podían emborracharse
los enfermos y los viejos, cabe sospechar que tales normas fueron cada
vez más transgredidas con la perdida de identidad y la nueva ambigüedad
moral de los conquistadores españoles.